1960, 50 años desperdiciados, y ahora ya es irreversible
Recientemente se ha estrenado la película basada en la profecía de la antigua civilización Maya, profecía que habla de la circunstancia apocalíptica del fin del mundo, fechada exactamente para el 21 de diciembre del 2012.
Fechas apocalípticas se dan con cierta frecuencia, ya habido otras con anterioridad, y se han quedado atrás, siguiendo todo su curso, y por consiguiente, no habiéndose producido aquello que predecía.
Dudo que se produzca el fin del mundo, considero poco probable que esto llegue a suceder, seguramente siempre quedaran resquicios de este mundo, lo suficiente como para que se prolongue en el tiempo, evitándose así el fin del mundo.
No es que descarte por completo que pueda llegar el fin del mundo, pero sí lo veo poco probable. No obstante, esto no significa que el mundo esté a salvo ni mucho menos, de hecho el mundo está terminal, de ahí que aproximadamente para el año 2050, este mundo será inhóspito, sin una mínima calidad de vida aceptable.
Prácticamente estamos en el año 2010, por consiguiente se han desperdiciado 50 años, y ahora ya es irreversible, puesto que no se afrontó la cuestión cuando tocaba, en el año 1960, de ahí que ya no se puede evitar la situación en que se encontrará el mundo en el año 2050.
En el año 1960, se tenía las suficientes constataciones, como para ser consciente de que había que hacer, para que en el año 2050, no se diese la situación que lamentablemente se dará.
Es más que evidente, que en el año 1960, se tenía plena constatación de la situación para ser conscientes de cómo había que afrontar la situación, para que en este mundo la vida pudiera ser mínimamente aceptable, pero no, no se afrontó la situación como se debía, de ahí que para el año 2050, el mundo será inhóspito, donde la calidad de vida será más que precaria, en muchos casos, simplemente de sobrevivencia.
En 1960, básicamente se debió hacer frente a la cuestión para sentar las bases que garantizasen un mundo mínimamente aceptable, y así darse una calidad de vida digna, cosa que es un derecho in adulterable.
La situación que se dará en el 2050, que será muy dura, se podía haber evitado, si se hubiese afrontado la situación con plena firmeza, adoptando medidas que garantizasen un futuro digno. Es inaudito que en el año 1960, se siguiera procreando sin más, sin pensar que la irresponsabilidad de entonces, condenaba irreversiblemente el futuro.
Indudablemente, las medidas que debieron tomarse en 1960, para afrontar la cuestión de manera rigurosa, tenían que ser eficaces, ya que así lo requería la situación.
Obviamente, era imperante ser plenamente consciente de la importancia que se le debía de otorgar a la cuestión, y así afrontarla con decisión, sin vacilaciones, pero eso sí, sin aplicar el principio de Maquiavelo, el cual se basa en eso de "el fin justifica los medios".
Considero que para hacer frente a la cuestión, era imprescindible tomar medidas eficaces, y básicamente de forma prioritaria, aquellas que garantizasen un mundo digno, con calidad de vida, sin tener que hacer el esfuerzo de sobrevivir. Por consiguiente estás medidas debían ser siete al menos.
Primera medida, debe primar el valor del respeto y la tolerancia, nadie es perfecto, ni existe la verdad absoluta.
Segunda medida, aniquilar de la faz de la tierra, la malévola existencia de lo denominado como religión, que usurpa el significado de lo que debe representar la religión.
Tercera medida, minimizar a la mínima expresión las desigualdades sociales, es inadmisible, que unos muchos mueran de hambre, mientras unos pocos se sacian de riquezas.
Cuarta medida, preservación del medio ambiente, puesto que es fundamental para vivir satisfactoriamente.
Quinta medida, es imprescindible el control de la natalidad, ya que el planeta tiene sus limitaciones obvias, como también las tiene el ascensor, que si el cual está pensado para 6 personas, difícilmente irá bien si lo utilizan 18 personas a la vez.
Sexta medida, partiendo de la base de la no vulneración de derechos, priorizar la adecuada utilización del espacio terrestre, evitando las masificaciones en lugares, cuando hay zonas poco habitadas
Sétima medida, la absoluta erradicación de armamento, es evidentemente incivilizado que la fuerza se imponga a la razón.
Hace tiempo, que pienso que al morirnos, es cuando seremos plenamente conscientes de la estupidez existente en el mundo.
